Localización de Tlatelolco en el Lago de Tezcoco en la época precortesiana

En el Documento V de los Anales de Tlatelolco, se menciona que los mexicas estuvieron 12 años juntos en Tenochtitlan, y en el decimotercero, que correspondía al año uno calli de su cuenta, se dividieron y fundaron Tlatilolco Xaliyácac ("nariz de arena"). Inmediatamente después levantaron su altar de césped y en Chapultepec "descendió el taladro de fuego”.(9) En las fuentes que refieren la separación del grupo que funda Tlatelolco, llaman al sitio de diversas maneras: Tlatelli ("terraza"), Xaltilolli ("punto arenoso"), Xilliiyácac ("nariz arenosa") y Xaltelulli ("montículo de arena"). Después fue llamado Tlatelolco ("el lugar de la plataforma"), seguramente porque tuvieron que ganar terreno al agua de la laguna, construyendo un enorme terraplén donde creciera la casa de sus dioses y la suya propia.

Cabe citar aquí, cómo el mismo Cuauhtémoc habla de la fundación de su ciudad: "Aquí ponemos y asentamos en la forma en que hallamos la laguna grande como atigerada [sic], sus olas como la plata y brillantes como el oro, tan fragante y oloroso donde fundamos nuestro pueblo de Tatilulco, donde descansamos o hacemos nuestra fundación de pueblo que nos ha costado muchísimo trabajo para deverlo de alcanzarlo nosotros los mexicanos..." (10)

Algunos autores coinciden en que la fundación de Tlatelolco sucedió trece años después de la de Tenochtitlan, en 1337 d. C., estableciendo el inicio de la historiografía oficial.

Una vez establecidos ambos grupos, comienzan a crecer y con ello sus necesidades. Así, en las fuentes etnohistóricas se aprecia cómo los tenochcas buscan afianzar su pasado a un origen tolteca "culto" en los linajes culhuas, en tanto los tlatelolcas lo buscan en los linajes de Azcapotzalco,(11) intentando nutrir de sangre noble sus raíces; ésta, con quienes ya disfrutaban del respeto ajeno al emparentar, es quizá la parte esencial de las diferencias entre los dos grupos mexicas.

Al multiplicarse necesitaron establecer un orden, y de acuerdo con algunas fuentes, solicitaron gobernante al señor de Azcapotzalco,(12) a quien le tributan, ya sea con los productos enajenados a las tierras concedidas o, como ya vimos, gracias a su participación en guerras contra otras provincias enemigas de los tepanecas. Los mexicas al dividirse en dos aumentaron sus diferencias; pero recordemos que Huitzilopochtli, su dios, ya les había puesto señal en el rostro, en las orejas: eran hermanos por mandato divino, y era su obligación continuar juntos, así, compartían en honor de su dios en distintas festividades. Desde que se juntaban todos juntos en el patio de Huitzilopochtli, los tenochcas y los tlatilulcas; en una parte se ponían los tenochcas y en otra los tlatilulcas, y comenzaban a hacer saetas; a este día llamaban tlacati in tlacochtli.(13)

Es la verdadera comunión del pueblo mexica con su dios, es el eslabón que no pudo romper ninguna de sus luchas internas por el poder, y aun a pesar de haber caído en guerra y de violentar su hermandad, jamás la pudieron fragmentar.

No sólo estaban comprometidos a compartir las obligaciones con su dios tribal, sino también con otros de su panteón en los tiempos que marcaba su calendario ritual, sus espacios. Esto se corrobora en otro pasaje de Sahagún referente a la fiesta del mes de Izcalli, celebrada en honor al Dios del Fuego en donde dice: "Estas dos ceremonias dichas no se hacían en todas partes sino por aquí, por Tlatelolco".(14) Así, sujetos a la "voluntad divina" pactaron sus relaciones y cuando Tlacatéotl era gobernante de Tlatelolco, decidieron en común instalar dentro de sus tierras el famoso tianguis, ubicándolo al límite oriente del recinto ceremonial.(15)

A Tenochtitlan se le destinaron los palos para hacer el fuego y a Tlatelolco, la piedra verde; los primeros son símbolo de Xiuhtecuhtli Huehuetéotl, el dios viejo del fuego, quien habita en el axis de los cuatro rumbos de la tierra y entre los cielos e inframundos; en tanto el jade representa el agua divina, lo precioso y quizá podamos entenderlo como el comercio, que les fue concedido a los tlatelolcas.

Los mexicas crecieron como tributarios de Azcapotzalco y, a la muerte de su rey Tezozómoc (fechada en la mayoría de las crónicas para 1426-1428 d. C.), su hijo Maxtla usurpa el poder y mata a los señores de Tlatelolco y de Tenochtitlan, provocando la unión de los pueblos subyugados y con ello la caída de su reinado. Así, se erige una nueva Triple Alianza encabezada por los señores de Tenochtitlan y Texcoco, quienes anexan a Tlacopan para complementarla. A decir de Chimalpahin, los tlatelolcas son vencidos por primera vez por los tenochcas, simultáneamente a la caída de Azcapotzalco.

Torquemada menciona que "se hicieron la guerra diversas veces", e incluso coincide con Chimalpahin en que, al término de la guerra contra Maxtla, las diferencias aumentaron y desembocaron en la primera conquista tenochca de Tlatelolco.(16) Este hecho parece confirmarse en el relato del padre Durán, quien escribe que un año después de celebrada una de las guerras “floridas” contra los de Tlaxcala, los de Tlatelolco no hicieron las exequias a los muertos de Tenochtitlan, ya que ellos no habían sufrido bajas, lo que provocó el enojo de Moctezuma, quien mandó aumentarles el tributo al igual que a las demás provincias subyugadas.(17) Los de Tlatelolco buscaron el perdón de su vencedor aceptando su sentencia, y al año fueron a la guerra contra los de Teuctépec, donde lograron destacarse capturando 2 mil guerreros enemigos, sin contar esclavos, mujeres ni mozos, con lo que alcanzaron el perdón del tlatoani de Tenochtitlan.

Esta primera conquista tenochca sobre Tlatelolco, también parece confirmarse en la lámina tres de la Matrícula de Tributos y en su copia de la lámina 19 del llamado Códice Mendocino,(18) donde bajo los productos que había que tributar a Tenochtitlan, se encuentran los protagonistas de las guerras de sujeción de Tlatelolco. Así, Itzcóatl aparece derrotando a Cuauhtlatoa en primer término y, bajo ellos, conservando la línea tenochca en el margen izquierdo y la tlatelolca en el margen derecho se muestra a Axayácatl venciendo a Moquíhuix. La conquista de Tlatelolco por los tenochcas también está inscrita en los monumentales monolitos llamados la Piedra de Tízoc y la Piedra del Exarzobispado y, de acuerdo con la mayoría de los investigadores que los han analizado, tal inscripción se refiere a la guerra de 1473.

Toda la información contenida en este apartado está basada en la publicación de Salvador Guilliem Arroyo "Ofrendas a Ehécatl-Quetzalcóatl en México-Tlatelolco" (México, INAH, Colección Científica, Núm. 400, 1999)

9) Anales de Tlatelolco, op. cit., p. 45.

10) Cédula Real de Cuauhtémoc, cédula dada por el emperador Cuauhtémoc para el reparto de la laguna grande de Tescuco en 1523, México, Biblioteca Aportación Histórica, 1943, p. 3.

11) Torquemada, op. cit., p. 99.

12) Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Historia de la nación chichimeca, en Obras históricas, edición, estudio introductorio y apéndice documental por Edmundo O’Gorman, 2 vols., México, UNAM-Instituto de Investigaciones Históricas, 1975-1977, vol. I, p. 313; Torquemada, op. cit., p. 94.

13) Sahagún, op. cit., p. 139.

14) Ibid., p. 152.

15) Véase los relatos de los Anales de Tlatelolco, op. cit.

16) Torquemada, op. cit., p. 157.

17) Durán, op. cit., cap. LIX, pp. 12-17.

18) Códice Mendocino, edición e introducción de José Ignacio Echeagaray, prefacio de Ernesto de la Torre Villar, México, San Ángel, 1979, lam. 19.

 

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